Un partido extraño. Dos hermanos gemelos que luchan por la misma golosina. Los dos tienen los mismos recursos, los mismos defectos, las mismas virtudes. Dos equipos cerrados atrás, a los que les quemaba el balón en los pies. Dos equipos peleones enfrentados.
En el intercambio de golpes Loranca se topó con una portera espléndida, que sacó dos balones imposibles. Margaritas aprovechó su ocasión y se llevó el premio cuando apenas quedaban unos minutos.
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